No me gustan las locuciones y las frases hechas; pero, como todo el mundo, a veces las utilizo.
Con un idioma tan hermoso como el español, usar estas expresiones en las conversaciones o en los escritos, es como añadir unas gotas de vulgaridad a un cóctel de elegancia; o como hacer un lamparón en el lienzo más delicado. Pero ocurre que en alguna ocasión, cuando necesito hacer más expresivo mi texto; o más comprensible; o porque no encuentro la palabra adecuada, me valgo de estos dichos de uso común para salir del apuro.
Convendréis conmigo en que “sobar el lomo”, “atar los perros con longaniza”, “llegarle a alguien su San Martín”... son frases de dudoso gusto ¡aunque enseguida se entiende lo que dicen!
Y ahora, para acabar, os quiero mandar un beso a todos y desearos lo mejor. Y, como no nos cansamos de repetir en estos días: ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo!

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