sábado, 20 de enero de 2018

Bailamos los dos


Me sacó a bailar y yo, atrevida, acepté; pero cuando estuve en medio de la pista, me empequeñecí, porque advertí lo compleja y grande que era aquella ciencia.
Mi profesor de baile fue un experimentado artista. Como yo era lega en la materia, al principio temí que mi torpeza le aburriera y optara por cambiar de pareja; pero tal cosa no sucedió.
Con una paciencia infinita, y para que perdiera el miedo y mi cuerpo y mente se desciñeran, mi maestro dejó que fueran surgiendo con naturalidad todas las manifestaciones del proceso. Y cuando este acabó y estuve a su mismo nivel de sabiduría, bailamos y bailamos rozando la perfección.

No hay comentarios: