Queridos Reyes Magos: me gustaría que me trajeseis una buena dosis de osadía para poder publicar mis poemas. Necesito escribir y lo hago; pero el hecho de que nadie conozca lo que escribo me genera una enorme frustración. Podría exponer en La Red, pero no me atrevo. Algunos escritores que pululan por ella parecen tener una seguridad en sí mismos que yo estoy lejos de alcanzar; y es la actitud de estas personas, que yo juzgo como prepotente, la que me acoquina y me apabulla.
Pensar en la posibilidad de mostrar lo que escribo me produce una mezcolanza de sensaciones: por un lado está la vanidad (todos tenemos necesidad de ser reconocidos); por otro el pudor (mostrar mis poemas es como desnudar mi alma); por otro el miedo (puede no gustar mi obra)...
Espero que mañana me traigáis ese saquito de audacia que tan necesario me es. Y mientras, pienso en si estaré a la altura en lo que se refiere a ortografía, métrica, rima, ritmo...
¿Y si cuelgo mi obra y no la lee nadie? ¡Ay Dios, qué vergüenza!
Queridos Reyes Magos, espero que hagáis que la gente sea benevolente conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario