sábado, 4 de noviembre de 2017

Felices y mercantilizadas fiestas


En la pared de la cocina tengo colgado un calendario litúrgico, pero no me hace falta consultarlo porque el comercio me tiene al tanto de cualquier celebración. Y, además,  éste no hace distingos: lo mismo le da que la fiesta sea religiosa o pagana; de un color político o de otro...
Si hay manifestación, en las horas previas encontraremos en las puertas de las tiendas chinas y en los quioscos las banderas correspondientes; si son días de cementerio, las florerías rebosarán de flores naturales y de ramos kitsch... Dentro de poco, los calendarios expuestos en los escaparates de las papelerías nos dirán que es Adviento; y después Navidad; y así sucesivamente, año tras año...
Y todo esto sin contar que los supermercados están llenos de turrones y de polvorones desde hace dos meses.  

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