sábado, 21 de octubre de 2017

El arcano mundo de los adultos


Por los años de 1960, yo llevaba flequillo, le escribía a los Reyes Magos y veía pasar a las cigüeñas que venían de París. En esta etapa de maduración, un domingo estaba en el cine con mis amigas y se me cayó una peseta al suelo. Cuando me agaché a recogerla, vislumbré por entre las dos butacas de la fila de delante una mano que avanzaba en la oscuridad, y que se introducía en la abertura que dejaba la cremallera abierta de una falda tubo. Aquello me desconcertó porque no sabía lo que significaba; pero a partir de entonces empecé a intuir que existía un mundo lleno de misterio, donde solamente tenían cabida los adultos.

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