¡Mira que existen interjecciones para mostrar asombro! Si me pongo a pensar, me vienen a la cabeza un montón: ¡oh!, ¡ah!, ¡hala!, ¡jolines!, ¡joder!..
La expresión “¡hala!” la utilizo yo para celebrar las gracias de mi nieta. Imagino que a los demás mortales la soltura de mi descendiente les importará un pepino; pero, para mí, verla y oírla es una experiencia única. Cuando me sorprende con una nueva habilidad, suelto un “hala” impetuoso; una exclamación vehemente que suelo acompañar de aplausos y gestos. Es mi grito de abuela. Una especie de conjuro con el que intento trasmitirle admiración e infundirle aliento.
Nieves Correas Cantos

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