Entre todas las interjecciones utilizadas para expresar asombro y desconcierto, la que más entrañable me resulta es ¡Jesús, María y José! En el pueblo donde nací y me crié, esta exclamación se solía proferir acompañada de la señal de la cruz; sobre todo cuando se sospechaba que detrás de aquello que provocaba nuestro pasmo andaba el maligno...
DE INTERJECCIONES Y SANTIGUOS
¡Jesús, María y José! y un santiguo fue lo que dijo e hizo doña Balbina cuando oyó hablar a una francesa de “la petite mort”. La desparpajada gala no se lo estaba contando a ella, sino a unas jóvenes que hacían labores de bolillos debajo de su ventana... Al principio, la dona no entendía nada de aquel lenguaje oscuro; no obstante, reuniendo datos, pudo descifrar el supuesto galimatías y alucinó. La revelación orgásmica de doña Balbina debió de suceder por los años de 1965...
Nieves Correas Cantos

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