Los años me han quitado las ganas de discutir. Antes, cuando era joven, siempre estaba presta para el debate; mas ahora me da una pereza tremenda todo lo que huela a controversia.
Y no creo que esta vaguería se deba a que me noto con menos agilidad mental para argumentar y contraargumentar, sino a que en la actualidad percibo el mundo de otra manera. No sé. Evidentemente voy perdiendo facultades; pero es que tengo la impresión de que la sociedad se está volviendo inhóspita en exceso. Considero que la ecuanimidad es un atributo demodé y el fanatismo va en alza; que cada día somos más intransigentes y tenemos más prejuicios...
Además es que advierto que en el campo de las ideas hemos avanzado muy poco. Cuando se trata de defender opiniones políticas o religiosas, por ejemplo, la mayoría de nosotros (yo la primera) esgrimimos pensamientos del año catapum; conceptos que hieden de lo caducos que son y/o de la demagogia que contienen. Raramente somos capaces de aportar algo novedoso; juicios que hagan crecer al que nos escucha...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario