viernes, 17 de junio de 2022

LUTGARDA Y EL BUSCADOR DE ESTRELLAS

 Aquel hombre me encandiló y, como consecuencia, incurrí en un desvarío. Un dislate de una mujer casada del que me arrepentí nada más cometerlo; cuando ya estaba todo hecho y no cabían remedios...

Mi amante circunstancial era poseedor de numerosas prendas; cualidades espirituales y físicas a las que no me pude resistir. Para empezar, tenía un apelativo con reminiscencias literarias. Un sobrenombre, Ponciano “el Oscuro”, que, cada vez que lo oía, me evocaba la obra “Jude el oscuro” de Thomas Hardy... Es probable que tal epíteto se debiera a su afición a escribir poemas difíciles; versos enrevesados que, a pesar de que casi nadie los leía por su complejidad, se negaba a abaratar... 

También era mi héroe un virtuoso del clarinete; un solista capaz de crear sonidos embelesadores con ese instrumento. Un músico que descolocaba primero y arrebataba después...

Y un astrónomo que buscaba estrellas...

Y un ser flaco y velludo...

Y poseía ese atributo que tan grande hace a los hombres: la delicadeza.

Nieves Correas Cantos


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