viernes, 17 de junio de 2022

EL PLACER ESTÉTICO DE EPAFRÁS

 Una vez, cuando era joven, asistí a un desfile y quedé deslumbrado con el glamur que desprendían las modelos. Reparé en que todas llevaban mechas en el pelo; guedejas teñidas de diversos colores. También advertí que la compostura de aquellas muchachas era tan exagerada que la falta de naturalidad se hacía visible. Entonces adiviné que lo artificioso podía resultar tan fascinante como lo sencillo; e, incluso, que lo podía superar.

Tiempo después, en París, pude confirmar mis primeras impresiones acerca de lo exquisito. Sucedió cuando un domingo asistí a la misa mayor en la iglesia de la Madeleine. Allí sí que acabé completamente obnubilado; sin rastro de vulgaridad, todo aparecía distinguido...

Para completar mi recorrido por el mundo del hechizo, al terminar la celebración, anduve por el Faubourg Saint-Honoré contemplando sus escaparates...

Luego llegó el verano; y, al volver al pueblo, proseguí mi cultivo observando la belleza sin pervertir.

Nieves Correas Cantos


No hay comentarios: