sábado, 19 de diciembre de 2020

COLOQUIOS AMOROSOS

 Las conversaciones telefónicas entre Equis y Ye eran de lo más representativas en cuanto a informar de por dónde llevaban el tajo. Al comienzo de su relación, por ejemplo, aturdidos aún por el impacto de la flecha de cupido y con escasa conocencia recíproca, se hablaban a trompicones. Las palabras atropelladas y los silencios se interrumpían unos a otros, y todo en la charla resultaba poético e idealizado.

Después, y según iban avanzando en el reconocimiento mutuo, las pláticas a distancia se fueron trufando de carantoñas, zalamerías, sobrentendidos y toda clase de supinas tontedades inspiradas por los primeros descubrimientos... Y finalmente, en el siguiente estadio, Equis y Ye se valieron de las inflexiones de la voz para expresarse los más recónditos secretos. Vocablos quebrados que sólo ellos conocían y que les permitían adivinar y formular el deseo.

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