domingo, 17 de junio de 2018

Quebrantos de salud, contratiempos y alguna que otra pejiguera


Mi amiga Paquita está padeciendo una serie de quebrantos de salud y contratiempos que, sin ser graves para su persona, le están condicionando la vida. Ella es muy pizpireta y tiene recursos para no deprimirse, pero con tanto arrechucho e imprevisto desagradable, al final va a acabar cayendo en el desaliento.
Como vivimos lejos una de la otra, yo sólo puedo infundirle ánimo a través del teléfono, y llamarla es lo que hago. Pero a veces, ante tanto desastre, es difícil mantener la compostura. El otro día, por ejemplo, cuando la llamé para que me contara como había ido la Primera Comunión de su nieta, me dijo que todo había tenido que suspenderse porque la otra abuela de la pequeña había muerto de repente dos horas antes de la misa.
Y yo... ¿qué quieren que les diga? No sé si por histeria o por no sé qué, ante semejante cúmulo de adversidades, estallé en carcajadas. ¡Y menos mal que Paquita me secundó! 

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