domingo, 24 de junio de 2018

Dos deseos


Jamás he deseado ser más alta; ni más guapa; ni más lista... Pero sí que me hubiera gustado ser capaz de expresarme bien oralmente y tener una buena cabellera.
Mi timidez siempre ha supuesto un inconveniente cuando he tenido que hablar en público. Pero es que, además, nunca he logrado acompasar el pensamiento con las palabras. Y así, mi habla es a veces una especie de galimatías que desespera al que me escucha.
¿Y del pelo? ¿Qué puedo decir que no haya dicho? De joven lo tenía normal, pero ahora clarea sin control. Nunca salgo a la calle sin que mi marido, si está en casa, me diga si tengo a la vista alguna de las calvas de detrás. Sé que a muchas mujeres les ocurre lo mismo que a mí, pero esto no es un consuelo. Os confieso que cuando veo una cabellera afro, me quedo extasiada y muerta de envidia.

No hay comentarios: