domingo, 15 de abril de 2018

Padre Efigenio y el cortinón


Padre Efigenio era un fraile beatífico, pero a mí me causaba terror. A mis siete años, aquel gigante ataviado con hábito marrón y sandalias de cintas que llevaba una longuísima barba, y que encima portaba antiparras, me provocaba una inquietud y una zozobra imposibles de sobrellevar.
Cuando venía de visita a mi casa, mi menda se enrollaba en el cortinón del cuarto de estar y desaparecía. Es evidente que tanto mi familia como el monje, al ver el tirabuzón cortinado y mis pies asomando por abajo, sabían perfectamente donde me encontraba yo; pero nunca aludieron a ello.

No hay comentarios: