sábado, 23 de septiembre de 2017

Confesiones de una adicta


Publicar en la Internet repetidamente tiene un efecto adictivo. Tanto que yo, cuando no tenga nada que decir, colgaré necedades, boberías, verdades de Perogrullo... ¡Todo menos desaparecer de la pantalla!
Y es que en la vida real paso totalmente desapercibida; formo parte de esa masa de la que es imposible sobresalir; mis opiniones no cuentan...
Pero en la realidad virtual tengo nombre y apellidos; a la gente que me lee le interesa lo que digo; soy alguien y saben que existo. 
Sé que unos me admirarán y otros me detestarán, pero lo importante es que sientan algo por mí. Esto me sirve para aumentar la autoestima e incluso incrementar mi vanidad; y esta necesidad de ser reconocida no se sacia jamás. 

No hay comentarios: