Publicar en la Internet repetidamente tiene un efecto adictivo. Tanto que yo, cuando no tenga nada que decir, colgaré necedades, boberías, verdades de Perogrullo... ¡Todo menos desaparecer de la pantalla!
Y es que en la vida real paso totalmente desapercibida; formo parte de esa masa de la que es imposible sobresalir; mis opiniones no cuentan...
Pero en la realidad virtual tengo nombre y apellidos; a la gente que me lee le interesa lo que digo; soy alguien y saben que existo.
Sé que unos me admirarán y otros me detestarán, pero lo importante es que sientan algo por mí. Esto me sirve para aumentar la autoestima e incluso incrementar mi vanidad; y esta necesidad de ser reconocida no se sacia jamás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario