En cuanto a prendas de ropa se refiere, mi bien más preciado es una blusa de mucho vestir que heredé de mi madre. Está hecha con hebras de seda, y se abotona por detrás. Me gusta acariciarla con los dedos, pero no me la pongo mucho porque quiero conservarla. La lucí en una Primera Comunión a la que asistí en primavera; y este verano me la puse a primeros de agosto para celebrar mi onomástica. Como la blusa es de color blanco, en ambos casos la combiné con una falda negra y unos zapatos del mismo color; y, por como me miraba la gente, creo que iba causando muy buena impresión.
Yo con mi blusa voy la mar de ufana y orgullosa. Es mi talismán; mi coraza de la suerte.

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