¡Mira que he visto esnobs en mi vida! ¡Un montón! Y todos me han caído igual de mal...
El primer esnob que conocí no fue real, sino imaginario. Se trataba de Elliot Templeton, el personaje creado por Somerset Maugham en “El filo de la navaja”. El autor lo describió tan bien que a mí enseguida me sirvió como modelo. El mejor arquetipo para reconocer entre mis semejantes a todos aquellos que adolecían del mismo defecto. Templetones comencé a llamar yo a estos individuos que me provocaban rechazo y compasión a la vez...
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