Esta mañana, cuando me hallaba delante de un semáforo cuyas señales luminosas eran Mortadelo y Filemón, me he acordado de ti, Valentina. He rememorado las ringleras de tebeos que guardabas en tu casa: de hadas, del Jabato, del Capitán Trueno y Crispín... Entonces, por los años de 1960, los chiquillos del pueblo nos intercambiábamos dichas historietas; normalmente trocábamos una por otra, aunque si alguna era más valiosa, la podíamos canjear por dos o por tres...
A fuerza de cambiar de manos y alimentar nuestra imaginación, aquellas publicaciones se iban ajando y desluciéndose por la parte externa; pero por dentro, como si fueran inmunes al deterioro, siempre conservaban el mismo vigor...
Nieves Correas Cantos

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