domingo, 11 de octubre de 2026

LA NECESIDAD IMPERIOSA DE SENTIR UNA EMOCIÓN-Soliloquio de Dorotea Tricolor

 El otro día cometí una estupidez. Vi a un señor en la televisión que buscaba pareja y no se me ocurrió otra cosa que escribirle. Así, a lo loco; sin encomendarme a Dios ni al diablo. Debo manifestar que el caballero en cuestión era una joya: se parecía a Robert De Niro, tenía un apartamento en Benidorm, hablaba bien... Mas el inconveniente radicaba y radica en que yo soy una mujer casada; felizmente casada, como se suele decir.

He llegado a la edad provecta inmersa en un matrimonio dichoso. Un vínculo que después de cincuenta años de duración me proporciona mucha ternura y comodidad, aunque pocas sorpresas. Mi vida transcurre tranquila; sin perturbaciones que me puedan trastornar ni locuras que me sorprendan. Calma chicha casi siempre; exasperación a ratos y mucha entereza... 

Nieves Correas Cantos


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