Cada día me acicalo porque me gusta presumir; pero, sin embargo, desde que soy mayor nunca nadie admira mi apariencia. Es como si todos mis atractivos hubieran desaparecido con los años; un horror al que por lo visto voy a tener que acostumbrarme.
Diría que hace siglos que no recibo un piropo; un simple requiebro que subraye lo guapa que estoy o lo bien que me sienta un vestido. Nada; silencio y más silencio.
Flores que pomderen mis cualidades interiores sí que me llegan: dicen que soy una abuelaza; que aborrezco el chismorreo; que canto y bailo jotas con mucho estilo; que domino el arte del ganchillo; que me encanta el foxtrot... Mas alabanzas que destaquen algo físico, aunque sea una miajita, reitero que no.
Nieves Correas Cantos

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