domingo, 11 de octubre de 2026

EL TIEMPO Y LAS PALABRAS

 ¡Pero qué antigua resulto! Sobre todo en lo que se refiere al lenguaje. Fíjate si me habré quedado atrás que al suplemento del periódico le sigo llamando colorín, ¡como se le denominaba en el tiempo del rey Perico!

A veces tengo la sensación de ser toda yo una reliquia andante; un personaje absurdo y bastante apolillao.

Definitivamente, me he quedado desfasada. Con frecuencia no comprendo lo que oigo ni lo que veo. Artículos repletos de neologismos que desconozco; palabras rarísimas que vienen y van... 

Nieves Correas Cantos


DE ABUELOS Y NIETOS

 -Abuelo, tengo miedo – me dijo mi nieto sin atreverse a entrar en aquel mirador suspendido sobre el abismo y que tenía el suelo transparente. Y yo, sobreponiéndome a mi propio miedo, le así de la mano y pasé con él...

Nieves Correas Cantos


MI ADORADO FRASQUITO

 El vestido de gasa continúa ahí; colgado de la percha donde lo dejé hace cincuenta años.

Cuando lo estrené, su color era amarillo anaranjado como el de la rosa de té, pero ahora aparece desvaído.

A causa de que no lo lavé después de mi último baile con Frasquito, el traje aún conserva el aroma de semejante momento de pasión: su colonia “Brando” por aquí; mi pachulí parisiense por allá; efluvios corporales compartidos; olor rancio a tabaco y alcohol...

Aquel agarrado que ejecutamos Frasco y yo la víspera de su vuelta a América también tuvo una música muy hermosa y palabritas de amor. Durante mucho rato nos estuvimos moviendo al ritmo del “Only You”; nos hicimos promesas delirantes y nos dijimos adiós...  

Nieves Correas Cantos


EL JUSTO PARALELISMO

 -¡Quiero reciprocidad! - exclamó una  mujer harta de no ser correspondida. Equivalencia entre lo que doy y lo que recibo. Entrega por entrega. Atención, interés, afán...

Nieves Correas Cantos


¡HASTA SIEMPRE, OSVALDO!

 ¡Adiós, hombre polifacético! Humanista y científico; prosista y versificador. Mientras escucho tu voz interpretando un bolero, rememoro algunas de tus apariciones en esta página web. ¡Qué brillante resultabas siempre! Sobresaliente y encantador. Ejercías una enorme influencia moral sobre todos nosotros y no he conocido a nadie que no te profesara cariño, respeto y admiración. Tu huella nos servirá de consuelo; de faro y patrón...

Nieves Correas Cantos


EL ENCANTO DE LA MÚSICA

 ¡Cómo me gustaba la canción “Hurt” de Timi Yuro! El verano de 1964 no me cansé de escucharla. No tenía ni idea de lo que decía la letra porque estaba en inglés, pero la combinación de la voz de la intérprete con tamaña música me subyugaba. Un día apareció por el pueblo un trotamundos que presumía de conocer la lengua de Shakespeare y de haber alternado con el duque de Windsor y estuve tentada de pedirle que me revelara lo que escondía aquella composición; mas enseguida desistí por miedo a restarle magia...

Nieves Correas Cantos


LA ABSTENCIÓN DE DECIR

 Mucha gente en España se come letras cuando habla; servidora también. Y digo letras, pero igualmente nos comemos sílabas y palabras; y hasta alguna frase que otra nos llegamos a saltar...

Una vez, en Pamplona, le pregunté a un joven que dónde estaba determinado comercio y me respondió que “to parriba”. Tiempo después fue una mujer en Albatana la que me indicó que la farmacia del lugar quedaba “to pabajo”. Y en Vejer, hallándome un día en La Hoya, un lugareño me dijo que para llegar al cementerio tenía que seguir “to palante”...

Mayores y jóvenes sabemos que, como declaró el renombrado torero, en este mundo hay gente pa to. Y como remate añado que en Barcelona hace un calor “que pa qué”.  

Nieves Correas Cantos


LOS ANHELOS INFINITOS

 Es una idea recurrente: imagino que me lío la manta a la cabeza y me lanzo a cumplir mi sueño. Irme a vivir al campo y dedicarme de manera completa al noble arte de historiar. Pero ya digo que mi idea es sólo una idea; un pensamiento que quizá nunca podré realizar. Lo cierto es que mi realidad inmediata es incompatible con mi sueño y que yo soy incapaz de abstraerme de dicha realidad...

Nieves Correas Cantos


DE FLORES Y BESOS

 ¡Cómo le gustaban las maxifaldas a Catalina! Hubo un verano en el que llegó a reunir hasta cinco de estas prendas. Una era de cuadros de vichí; otra de flores; otra lisa de color azul turquí; la clásica negra que combinaba con todo; y una especie de halda  iridiscente que había heredado de su abuela.  

La saya iridiscente se la puso para actuar en un festival de dúos que se celebró aquel estío en la plaza del pueblo. En dicho acto salió junto con el hijo de un huevero que se llamaba Paco cantando “Et de l'amour ... de l'amour”, cual si fuesen Dalida y Richard Saint – Germain. Recuerdo que la exhibición fue tan perfecta que entusiasmó al público. Todos los asistentes estuvieron aplaudiendo hasta que hicieron un bis y después los honraron con una lluvia de pétalos de colores y abundancia de besos...

Nieves Correas Cantos


DE PALABRAS CURSIS Y SUPERLATIVOS

 A mí el prefijo “super” me resulta muy desagradable; tanto es así que, si puedo, evito hablar con aquellas personas que sé que lo suelen utilizar. No me gusta el vocablo “supercallado”, ni “superguapo”  ni, por supuesto,  “superguay”... Además es que me suenan a términos saineteros: 

-Aqueste hombre es superfino – dice don Simón, por ejemplo.

-Superdelicado - asevera doña Braulia.

-Supersuperferolítico – remata la señorita Nicasia rizando el rizo...

Nieves Correas Cantos


EL SERMÓN DE LA CARNE

 ¡Concupiscencia, concupiscencia!, repetía el páter no sé si con asco o delectación. ¡Libídine!, ¡lascivia!, ¡indecencia!, clamaba exaltado desde el púlpito...

EL SERMÓN DE LA CARNE

La primera vez que oí la palabra ”concupiscencia” fue en la iglesia de mi pueblo. La pronunció el cura durante un sermón; y no sólo la dijo una vez, sino varias.

La homilía aquella recuerdo que versaba sobre el destape veraniego y sus peligros; esos brazos y piernas al aire que, según el clérigo, tanto incitaban a pecar.

Para mí semejante plática llegó a ser una fuente de información impresionante. Aprendí un montón de vocablos que al principio me resultaron ininteligibles, pero que después, el diccionario y el tiempo me ayudaron a entender...  

Nieves Correas Cantos


UN AHOGO INAGUANTABLE

 Inmersa en un bochorno insoportable y sin posibilidad de escapar, sueño con un lugar en el que al menos las noches sean frescas. Un sitio seco y tranquilo donde los huesos no me molesten y el espíritu se me ponga a bailar. Mi paraje anhelado está teñido de color verde esperanza; tiene láminas francesas en las paredes y una parra en el patio que no deja de brotar...

Nieves Correas Cantos


LA REPUGNANCIA Y LA PENA

 ¡Mira que he visto esnobs en mi vida! ¡Un montón! Y todos me han caído igual de mal...

El primer esnob que conocí no fue real, sino imaginario. Se trataba de Elliot Templeton, el personaje creado por Somerset Maugham en “El filo de la navaja”. El autor lo describió tan bien que a mí enseguida me sirvió como modelo. El mejor arquetipo para reconocer entre mis semejantes a todos aquellos que adolecían del mismo defecto. Templetones comencé a llamar yo a estos individuos que me provocaban rechazo y compasión a la vez...

Nieves Correas Cantos


ERNESTINA Y EL MUNDIAL

 ¿Quién me lo iba a decir a mí cuando empezó el Mundial? ¡Que me iba a convertir en una entendida futbolera! Pero si yo era una profana en materia balompédica...

Mas sí sí. Los causantes de mi transformación han sido los periodistas deportivos que en las madrugadas comentan los partidos en directo. Mientras desayuno temprano, los oigo narrar los encuentros con tanta vehemencia que han conseguido engancharme...

Ahora, con todo lo que llevo aprendido, no sólo puedo hablar de córneres y regates, sino que hasta me permito opinar sobre alineaciones. Ayer mismamente, en el bulevar donde me senté a tomar el fresco, algunas personas discutían acerca del once ideal de España y me sentí obligada a debatir...  

Nieves Correas Cantos


EL CAMBIO CLIMÁTICO – Un microrrelato de terror

 Da miedo. Me refiero al intenso calor. Todavía no ha entrado el verano y el bochorno ya ha aparecido. Es insoportable. Los meteorólogos avisan que este estío va a ser aún más tórrido que el anterior y a mí tal advertencia me empavorece. ¿Hasta dónde van a llegar las temperaturas? ¿Podremos sobrevivir o acabaremos todos formando charcos como espectros derretidos? 

Nieves Correas Cantos


EL PODER MÁGICO DE LAS FLORES

 Cada día me acicalo porque me gusta presumir; pero, sin embargo, desde que soy mayor nunca nadie admira mi apariencia. Es como si todos mis atractivos hubieran desaparecido con los años; un horror al que por lo visto voy a tener que acostumbrarme.

Diría que hace siglos que no recibo un piropo; un simple requiebro que subraye lo guapa que estoy o lo bien que me sienta un vestido. Nada; silencio y más silencio. 

Flores que pomderen mis cualidades interiores sí que me llegan: dicen que soy una abuelaza; que aborrezco el chismorreo; que canto y bailo jotas con mucho estilo; que domino el arte del ganchillo; que me encanta el foxtrot... Mas alabanzas que destaquen algo físico, aunque sea una miajita, reitero que no.

Nieves Correas Cantos


DE SEMÁFOROS Y TEBEOS

 Esta mañana, cuando me hallaba delante de un semáforo cuyas señales luminosas eran Mortadelo y Filemón, me he acordado de ti, Valentina. He rememorado las ringleras de tebeos que guardabas en tu casa: de hadas, del Jabato, del Capitán Trueno y Crispín... Entonces, por los años de 1960, los chiquillos del pueblo nos intercambiábamos dichas historietas; normalmente trocábamos una por otra, aunque si alguna era más valiosa, la podíamos canjear por dos o por tres... 

A fuerza de cambiar de manos y alimentar nuestra imaginación, aquellas publicaciones se iban ajando y desluciéndose por la parte externa; pero por dentro, como si fueran inmunes al deterioro, siempre conservaban el mismo vigor... 

Nieves Correas Cantos


LA NECESIDAD IMPERIOSA DE SENTIR UNA EMOCIÓN-Soliloquio de Dorotea Tricolor

 El otro día cometí una estupidez. Vi a un señor en la televisión que buscaba pareja y no se me ocurrió otra cosa que escribirle. Así, a lo loco; sin encomendarme a Dios ni al diablo. Debo manifestar que el caballero en cuestión era una joya: se parecía a Robert De Niro, tenía un apartamento en Benidorm, hablaba bien... Mas el inconveniente radicaba y radica en que yo soy una mujer casada; felizmente casada, como se suele decir.

He llegado a la edad provecta inmersa en un matrimonio dichoso. Un vínculo que después de cincuenta años de duración me proporciona mucha ternura y comodidad, aunque pocas sorpresas. Mi vida transcurre tranquila; sin perturbaciones que me puedan trastornar ni locuras que me sorprendan. Calma chicha casi siempre; exasperación a ratos y mucha entereza... 

Nieves Correas Cantos


UN AIRE MUY PEGADIZO

 Desde que al amanecer oí en la radio a Bad Bunny interpretar “NUEVAYoL”,  llevo tal canción metida en la cabeza. Contagiada de su ritmo, no dejo de tararearla y de moverme a compás. En público he intentado ser discreta, aunque algún contoneo se me ha podido escapar. He visto a una persona que me miraba sorprendida; quizá extrañada de que una mujer con una apariencia tan grave como la mía se consiguiera explayar...

Nieves Correas Cantos 


EL DUEÑO DEL PICÚ

 

¡Madre mía! ¡La canción “Capri c'est fini”! ¡Hacía años que no la oía! La estoy escuchando ahora y me parece una especie de reliquia venida directamente del tiempo de los guateques; de aquellos días en los que abundaban las minifaldas, los jipis y los yeyés. Esta pieza la solía bailar yo con el dueño del picú: un muchacho que me sacaba una cuarta y que se llamaba Nicolás. Recuerdo que el susodicho apenas hablaba y que de él decían que dormía con los ojos entornaos...

Nieves Correas Cantos