Mucha gente en España se come letras cuando habla; servidora también. Y digo letras, pero igualmente nos comemos sílabas y palabras; y hasta alguna frase que otra nos llegamos a saltar...
Una vez, en Pamplona, le pregunté a un joven que dónde estaba determinado comercio y me respondió que “to parriba”. Tiempo después fue una mujer en Albatana la que me indicó que la farmacia del lugar quedaba “to pabajo”. Y en Vejer, hallándome un día en La Hoya, un lugareño me dijo que para llegar al cementerio tenía que seguir “to palante”...
Mayores y jóvenes sabemos que, como declaró el renombrado torero, en este mundo hay gente pa to. Y como remate añado que en Barcelona hace un calor “que pa qué”.
Nieves Correas Cantos

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