domingo, 15 de mayo de 2022

UNO, OTRO, OTRE, OTRI...

 Mi última ida al pueblo pareció estar gafada. Cuando lo tenía todo preparado para emprender la marcha, se presentó un contratiempo que me lo impidió. Y en el momento en que dicho percance se solucionó, enseguida apareció otro; y después otre; y luego otri...

Ante tanta contrariedad y con una enorme sensación de impotencia, me di a imaginar que un hado repleto de mal humor me había convertido en objeto de su ojeriza; que con su influjo maléfico estaba malogrando mi viaje. También pensé que esta sucesión de reveses bien podía ser un aviso del destino. Una señal para que suspendiera mi periplo porque en algún recoveco del mismo acechaba la calamidad.

Al final, en cuanto se despejó un poco la situación, opté por echar a andar. Lo hice con mucha incerteza; pero es que física y mentalmente lo necesitaba...

Nieves Correas Cantos


No hay comentarios: