miércoles, 4 de agosto de 2021

EL HOMBRE ENMASCARADO

 De la pandemia guardo una imagen que me impresionó. Me refiero a la de un hombre embozado que vi en medio de un campo yermo. Un campesino que, sin tener a nadie alrededor y siéndole imposible por tanto contagiar y ser contagiado, andaba con la preceptiva máscara puesta porque así lo había establecido la autoridad. Una creatura tan acostumbrada a acatar que no cuestionaba ni advertía lo absurdo de llevar el rostro cubierto por aquellos parajes inhabitados.

Para mí, desde entonces, la figura de ese aldeano se ha convertido en un símbolo; en la representación de la obediencia ciega, la subordinación... Y, extrapolando a la vida en general las conclusiones a las que llegué al contemplarlo, me pregunto con terror hasta dónde nos podemos aborregar si prescindimos de la crítica.

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