miércoles, 4 de agosto de 2021

EL ARTE DE EMBUSTIR

 Una mujer polifacética 

Aunque mi pasión es contar mentiras, también siento inclinación hacia otras actividades. Intereses tan diversos cuales son la cuchillería, los bolillos, la decoración... Bien es verdad que mis aptitudes para estos quehaceres no igualan al talento que tengo como cuentista; pero sin ser superlativas, las capacidades que despliego en el momento de hacer encajes o fabricar machetes exceden de lo normal.

La interiorista y el millonario

Ahora, y porque todo lo hago bien, un millonario me ha pedido que le decore el palacete que se ha construido cerca de unos humedales. Se trata de un lugar maravilloso. En primavera, los campos llenos de amapolas y margaritas semejan lienzos pintados de nieve y fuego; tintes verdes, albos y encarnados que deslumbran al espectador...

Señor Kitsch

Lo lógico sería que de la conjunción de semejante paisaje, mi arte y el dinero disponible saliera una obra extraordinaria; sin embargo, no estoy segura de que tal cosa vaya a suceder. Hay un factor que puede estorbar; me refiero al concepto de la estética que tiene el potentado. Un hombre exagerado y con un mal gusto espantoso y demodé al que yo, en privado, llamo señor Kitsch. Si no fuera un hombre tan rico, la escasez de medios serviría por sí sola para moderarlo; mas disponiendo de tamaño caudal, no sé cómo me las voy a arreglar para convencerlo de que menos es más.


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