sábado, 12 de octubre de 2019

Tengo una debilidad


Soy una persona tremendamente austera y disciplinada; pero como todos, también tengo mi debilidad. Y el afecto al que sucumbo diariamente es a fumarme un cigarrillo después de comer. ¡De esto no me privo!
Ya puede estar compuesto mi menú de lentejas y tortilla; espaguetis y sardinas o paella...; que luego, al llegar a los postres, empiezan los usos habituales que me llevarán al éxtasis final.
En la soledad de la cocina, primero me como un plátano; a continuación, una naranja; y, cuando aún tengo su jugo en la boca, empiezo con el chocolate. Finalmente, llegado el momento que estaba esperando, aspiro con total deleitación el humo de un ducados negro, encendido con un mechero comprado en Nueva York al precio de un dólar.  

No hay comentarios: