sábado, 12 de octubre de 2019

Alrededor del picú – Historia de un sencillo


Querida amiga: 
Pienso en ti constantemente. Pero la imagen que se me forma en la cabeza no es la de señora estupenda que tenías en la actualidad, sino la de jipi manchega que luciste en la fiesta de Nochevieja que celebramos en la casa de mi primo Liborio.
Fue por los años de 1969; y recuerdo que, aunque en la calle hacía un frío helador, no necesitamos encender ningún calorífero porque el entusiasmo que llevábamos dentro nos bastaba.
Tú ibas ataviada con un maxiabrigo y un vestido de flores; y, completando el atuendo, una cinta de colores apenas ceñía tu melena rizada.
Traías un disco que, esa misma mañana, habías comprado en la capital. Era un sencillo que tenía la carátula de color azul, y representaba el cielo con unas figuras de aves en negro volando; en la parte superior ponía Kerouacs y en la de abajo, “Isla de Wight”... 
Te acercaste a la mesa donde estaban las mirindas, la cuerva y el picú, y le pediste a Teofrasto que lo pusiera a girar. Era una canción tan pegadiza que, al acabar de tomarnos las uvas, todos nos abrazamos y nos pusimos a cantar:
“Wight is wight, Dylan is Dylan 
wight is wight, ¡Viva Donovan!
es como una luz...”

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