domingo, 15 de septiembre de 2019

El examen de Ingreso


Cuando murieron mis padres, el cordón que me mantenía unida a mi pasado se rompió; y desde entonces, cada vez tengo menos presente el ayer.
Si hablo de aquellos días pretéritos con gente de mi generación, compruebo que mi memoria sigue funcionando; aunque tengo la sensación de que ya no recuerdo los hechos que sucedieron, sino los recuerdos de éstos. Y además, así como se difuminan las siluetas en las fotografías antiguas, en mi cabeza, las imágenes guardadas cada día se desvanecen más. 
Como las que se refieren a mi examen de Ingreso en el Bachillerato. Ésas de cuando tenía nueve o diez años, y era una niña pecosa y muy formal. Aún no he olvidado que tuve que hacer un dictado y una operación aritmética; y después, que me preguntaron  cuál era la capital de Polonia y el río más caudaloso del mundo. Como veis, son cosas que a los que tenemos aproximadamente la misma edad nos pueden parecer sencillas, pero que no estoy segura de que muchos de nuestros políticos supieran resolver.

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