domingo, 15 de septiembre de 2019

Cuando poder expresarse sin hacer concesiones es un lujo


Confieso que cuando paso por delante de un taller de fotografía, nunca dejo de mirar lo que en sus escaparates se expone. Y no lo hago con el ánimo de encontrar algo realmente bueno, sino de recrearme en esas imágenes que de tan cursis llegan a   enternecer. Estampas pretendidamente artísticas de novios y de infantes, que tienen la virtud de hacerme sonreír. 
Y entonces pienso en las concesiones que muchos artistas tienen que hacer todos los días para poder comer; y en como las necesidades físicas pueden llegar a estragar el arte. 

No hay comentarios: