sábado, 27 de mayo de 2017

Esnobs culturales


Estaba tan harta de las tonterías de un esnob cultural que un día decidí darle un escarmiento. Le dije que había visitado París, y le envié por correo electrónico tres “maravillas” firmadas por tres vacas sagradas.
Supuestamente se trataba de un vestido de alta costura expuesto en un escaparate del Faubourg Saint-Honoré; un cuadro impresionista colgado en el Musée d'Orsay; y una frase grabada en el frontispicio de la Bibliothèque Nationale. Pero en realidad eran un viso que guardaba en mi armario; una pintura hecha por un artista de poca monta; y el siguiente reclamo para anunciar colchones: “Al día le sigue la noche”.
Bien; pues esto ocurrió hace quince días, y el gran esnob todavía está en éxtasis.

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