Barcelona es una ciudad preciosa; y hoy, llena de flores y libros, lo es mucho más. José me regalará una rosa, y hará lo mismo con nuestra hija; y ésta nos dará libros a los dos. Yo, como voy por libre y compro libros con mucha frecuencia (ellos también lo hacen), no le regalaré nada a nadie, pero disfrutaré y me emocionaré con lo que me caiga.
Hoy es probable que los recuerdos me suman en la nostalgia. Mis padres eran amantes de esta costumbre; y cuando se jubilaron, no dejaron de ir ni una vez a Las Ramblas a pasear y a hacerse mutuos regalos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario