sábado, 19 de enero de 2019

La Sección Femenina y yo


Llegaron al pueblo por los años de 1960 y se hospedaron en la casona de J... No recuerdo cuántas eran, aunque sí que vestían de azul. En mi imaginación las veo con una especie de correaje por encima de las camisas, pero no estoy segura de que esto último esté en consonancia con la realidad. De lo que no me cabe duda es de que andaban con pasos marciales; y de que parecían tener siempre el ánimo exaltado. Y a pesar de todo eran simpáticas y vivarachas. De aquel periodo conservo dos fotografías en blanco y negro en las que aparecemos todas las niñas del pueblo en perfecta formación.
Luego vino el Servicio Social. Lo presté en una organización administrativa durante un verano. Fue recién hecho el primer curso de carrera y recuerdo que lo pasé muy bien. De aquella época guardo la imagen de una mujer con el pelo cobrizo, que trabajaba allí, y que fumaba cigarrillos Winston. Era enigmática y sofisticada; y ese no sé qué que encerraba me atraía y me incomodaba por igual.
Y por último está el libro. Se trata del Manual de Cocina de la Delegación Nacional de la Sección Femenina. Es muy característico y antaño estaba en todas las casas. Me lo regaló mi tía cuando me casé, y tengo que confesar (y no es una boutade) que nunca lo he abierto. ¡Eso sí, lo guardo como oro en paño!  

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