sábado, 19 de enero de 2019

Coartar la libertad


Como me gusta cantar y lo hago muy bien, he grabado un elepé con mis composiciones. Es una edición limitada; que no está a la venta; y que voy a regalar a mis amigos.
Uno de ellos, cuando le entero de mi intención, se muestra remiso y me comenta que si acepta mi presente ya no será libre. Que su conducta posterior se verá condicionada por este hecho y que no podrá mandarme a la porra cuando me lo merezca.
Y yo le digo que en el devenir de las relaciones estos condicionamientos son inevitables y mutuos. Que me mande a la porra cuando quiera y que el agradecimiento que sentiré si me acepta el obsequio también podría influir en mi comportamiento hacia él (intentaré por todos los medios que esto no ocurra). Añado que no faltaba más sino que, encima que va  a sufrir mis gorgoritos, pagara por ello. Que sería diferente si mi disco estuviera comercializado, porque entonces tendría la facultad de adquirirlo o no. Que si soy yo la que se empeña en que lo tenga, lo lógico y natural es que se lo regale. Que, que, que...
Y ahora me tengo que ir. Buen día a todos.

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