miércoles, 31 de agosto de 2022

EL FORNICIO MALOGRADO DE PELAGIA Y SIMÓN

 La otra noche, cuando nos encontramos en el sarao de Hageo, sentí una alegría inmensa. Advertí que tú te emocionabas igual... ¡Cincuenta años han pasado, dijiste! Y en efecto, hacía medio siglo que no nos veíamos. El abrazo que nos dimos mostrando nuestro contento fue entrañable; un estrujón tan íntimo que tuve la sensación de que nos fundíamos otra vez...

Más tarde, en el hotel, mientras bebíamos champán y preludiábamos la culminación, miré en lo más hondo de tus ojos buscando lo conocido; lo permanente; lo que me confirmara la certeza de que seguías siendo tú. Después, me abandoné al deseo...

Pero no sé en qué momento del fornicio la magia desapareció. El delirio, cual pérfido compañero, se evanesció dejándonos bajo el fulgor de la cordura; y con ella aluzándonos nos percatamos de que el tiempo había transcurrido. Entonces llegó la incomodidad; la vergüenza; el arrepentimiento...

Nieves Correas Cantos 

No hay comentarios: