miércoles, 31 de agosto de 2022

ASUNTOS DE MUNDANERÍA

 Ahora pensamos que aquel hotel en el que nos alojamos en el año catapum era una casa de citas; mas, en su momento, ni lo llegamos a sospechar. ¡Y mira que el decorado de la habitación daba pistas! Una cama enorme a ras del suelo; profusión de cojines de todos los colores esparcidos por aquí y por allí; espejos estratégicamente situados; hilo musical; media luz... ¡Pero nada! De ningún modo barruntamos que semejante sitio tuviera algo que ver con un lupanar; ni tampoco la regente, con su excesiva amabilidad y los joyeles tintinando, nos pareció una trotaconventos... 

La verdad es que nosotros veíamos tal escenografía como algo psicodélico; el sumun de la originalidad. ¡Estábamos encantados! Y es que, entonces, en asuntos de mundanería, Jota y yo éramos un par de zoquetes aún por desasnar...

Lo que cuento sucedió durante un periplo por el sur de Francia; en un tiempo remoto.

Nieves Correas Cantos

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