La escalera
La escalera de aquella casa suntuosa y nueva tenía tres tramos y dos descansillos. Sus peldaños eran de mármol jaspeado; y la barandilla, a la que aún no le habían dado la pintura definitiva, mantenía el color anaranjado del minio y no tenía pasamanos.
La serie de escalones unía la planta de abajo, donde transcurría la vida de la familia, con la de arriba, que se utilizaba para dormir; y, por eso, fuera de las primeras horas de la mañana y de la noche, permanecía desierta.
Una púbera sube a deshoras por sus tramos
Pero una tarde de invierno, una púbera que volvía del colegio se aventuró por sus tramos. Quería esconder en un lugar secreto un papel con un corazón y unos versos que le había dado un compañero enamorado. Y era tanto su alborozo que, hasta que no estuvo arriba, no se percató de que aquellas habitaciones vacías y penumbrosas podían confundir a quien se adentrara en ellas...
Las monstruosidades de la Guerra y la leyenda de san Pascual Bailón
De pronto se acordó de las narraciones sobre las atrocidades de la Guerra Civil que tantas veces había oído alrededor de la lumbre... ¡Y de la leyenda de san Pascual Bailón!: de ese ser admirable que avisaba, a los que próximamente iban a morir, con tres toques en una puerta o ventana...
Los efectos del miedo en una mente infantil
Y con la cabeza llena de semejantes pensamientos la niña se trastornó...; y cuando oyó un primer toque, confió en que hubiera sido el viento al dar contra los cristales; con el segundo, enloqueció de terror; y al producirse el tercero, se lanzó escaleras abajo; y, literalmente, voló.

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