sábado, 23 de marzo de 2019

Lady Sobriety


Me fui de aquí porque advertí que estaba enganchada. Me pasaba los días delante del ordenador, y todo lo que acontecía en el mundo real me era indiferente. Dejé de relacionarme con la familia, los amigos, los seres de carne y hueso... y de lo único que estaba pendiente era de lo que publicaban los internautas. El poco tiempo que pasaba fuera del mundo virtual estaba irritada y con gran agitación; y fui consciente de que me podía volver tarumba el día que acudí a comprarme un vestido.
Como ir a la tienda conllevaba alejarme un rato de la web y esto me sacaba de quicio, me propuse quedarme con el primero que encontrara y me cupiera; y así, volví a mi casa, poco después, con un modelo rojo cargado de perifollos.
En el tiempo que permanecí con la mente absorta en la pantalla no volví a pensar en mi adquisición; pero ahora que mi afición desmedida al ordenador ha menguado, me he percatado de mi error: el modelito en cuestión es espantoso y no armoniza con mi personalidad. Lo tengo colgado de una percha y siento escalofríos cada vez que lo miro. No sé qué voy a hacer porque tengo un evento importante y no puedo ir de esa guisa. ¡Con el traje rojo no soy yo! Veremos...
Ahora tengo sosiego y estoy disfrutando de la realidad, pero casi siempre estoy cohibida porque me puede la timidez. Y por eso, creo que no tardaré en volver a este espacio aparente, porque aquí afloran todas mis capacidades.

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