Barcelona, 26 de abril de 2018
El sábado he quedado con un amigo de Facebook para conocernos; y, con ilusión y con nervios, estoy preparando el encuentro. De joven, como siempre estaba resplandeciente, hubiera podido presentarme ante el caballero internauta a cualquier hora del día; pero ahora tengo que elegir bien el momento. Creo que lo mejor es citarnos a media mañana o a media tarde y despedirnos antes de que el cansancio nos aje las caras y la conversación.
Y en cuanto al lugar adonde ir, no lo tengo nada claro. Si estuviera segura de que la química que se establece entre nosotros cuando hablamos por La Red se iba a manifestar cuando estuviéramos cara a cara, el sitio elegido sería el Barrio Gótico. Un paseo por sus calles y la toma de un helado en una terraza resultaría ideal.
Pero en previsión de que la conocencia haga desaparecer el encantamiento, barajo la posibilidad de ir a visitar la Feria de Abril que se celebra en el Parc del Fòrum. Allí siempre hay mucho ambiente; y si la conversación no surge entre nosotros, el bullicio exterior amortiguará el engorroso silencio.

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