¡Jajaja! Grosso modo te diré que, salvo que se hiciera extensivo el dogma a todas las madres, siempre me ha parecido incongruente que se celebrara este día el 8 de diciembre. Independientemente de cuáles hayan sido las causas del cambio, lo cierto es que los grandes almacenes han salido beneficiados. Lo que yo he pretendido decir con mi escrito “Una postal un tanto kitsch” es que el sentido de esta fiesta, y de casi todas las demás, se ha desvirtuado. Que el comercio, con sus anuncios, determina lo que tenemos que comprar. Pero lo más triste no es eso. Lo terrible es que los poderes y contrapoderes, con sus noticias, tambien orientan y fijan lo que tenemos que pensar. Esto lo han pretendido siempre; pero ahora, con los medios existentes, les está resultando más fácil.
Yo, cuando me levanto de madrugada, cojo la guitarra y bajito versiono la maravillosa canción “Sólo le pido a Dios”. En mi letra, lo que yo le pido es clarividencia e independencia de criterio.
¡Ay, Ángela! ¡Perdóname! Llevaba tanto tiempo fuera de aquí que me he puesto a escribir y se me ha ido el santo al cielo. Ahora no sé lo que te quería decir. Gracias y un abrazo.

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