sábado, 3 de febrero de 2018

Un Patrón muy original


De pequeña, los santos me imponían. Mientras permanecían en sus hornacinas y los veía lejos, este recelo era soportable; pero cuando los sacaban de ellas para llevarlos en procesión me inquietaban muchísimo.
La impresión que me hacían en el ánimo dependía de los vestidos que llevaran y de hacia donde dirigieran la mirada. No era lo mismo la túnica roja y la capa azul de “La Dolorosa” que el ropón morado de “El Nazareno”. Tampoco causaba el mismo efecto la cara vuelta a un lado de “San Juan” que la mirada al frente de “El Patrón”.
Y era éste, el Protector de nuestro pueblo, el que más miedo me daba. La razón era que se trataba de un busto y yo creía que había sido así de verdad. Tampoco ayudaba al sosiego el hecho de que el serrado moviera los ojos y no pudieras escapar a su escrutinio.

No hay comentarios: