Hoy quiero ilustrar con un ejemplo el significado de la palabra cenutrio.
Imaginaos que, gracias a la gimnasia, una mujer madura conserva el cuerpo firme y los andares garbosos de una treintañera. Seguid imaginando que esa mujer va por la calle con su gracia pinturera y que deja entusiasmados a dos hombres que caminan detrás. Es un día de muchísimo calor; y, entonces, anhelando el líquido elemento y sin poder apartar la vista del “derrière” de aquella fémina, uno le dice al otro: ¡mírala! ¡está mejor que el agua!
No contentos con ver su espalda, el par de “príncipes” apresuran el paso para cogerle la delantera y así poder ver su rostro. Cuando lo consiguen, entre la decepción y la sorpresa, uno le dice al otro: ¡qué chasco, entre todos los monumentos que hay por aquí hemos ido a piropear a una gallina vieja!
Bien, amigos: esto que he contado no es fruto de mi imaginación. Aunque parezca mentira que pueda existir tanta chabacanería, sucedió realmente y la protagonista fui yo.

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