sábado, 3 de febrero de 2018

Ir más deprisa que el tiempo / Anotaciones de una mujer permanentemente acelerada


“Si la parsimonia estuviera comercializada y se vendiera en botellas, a mí me convendría tomarme unas cuantas copas cada día. 
Y es que el tiempo parece faltarme: siempre tengo prisa; vivo en constante frenesí... 
Si el autobús tarda en venir o va despacio, me lleno de impaciencia y de nerviosismo. El ruído del móvil anunciándome un WhatsApp me irrita sobremanera, y hay veces  en las que me dan ganas de estamparlo contra la pared. Declino entablar conversación con los vecinos no vaya a ser que se enrollen y me hagan perder el tiempo. A las personas de mi entorno estoy continuamente apremiándolas y las pongo histéricas. Resuelvo y vivo el futuro en el presente. No puedo más...”

No hay comentarios: