Este escrito versa sobre mondadientes. Las primeras líneas del mismo las publiqué en un comentario de agradecimiento que le hice a una amiga, pero el resto me lo guardé porque no estaba segura del resultado. Ahora lo expongo entero; pero eso sí, os aconsejo que después de leerlo os sumerjáis en un texto lírico de J., o en uno filosófico de E..
Lo más chic
Me he quedado sin hilo dental; y mientras me acicalo para ir a clase de Arte, pienso en la época en que los hombres utilizaban palillos para mondar sus dientes. ¡Qué elegante y distinguido era aquello!
Incluso algunos, mientras escarbaban con una mano, ponían la otra delante de la boca a modo de parapeto, para evitar impactos no deseados en la cara del compañero de mesa. Éstos eran los más chics.

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