sábado, 10 de junio de 2017

Cincuenta visitas y un piscolabis


Imaginad que una mujer vuelve a su pueblo después de muchos años; que en ese lugar tiene cincuenta primos hermanos; que todos son maravillosos y quieren agasajarla; que sólo tienen  unos días para hacerlo...

Cincuenta visitas y un piscolabis

Cuando viene alguien a mi casa le ofrezco un zumo o una fruta; y si me dice que no le apetece nada, lo acepto y no insisto. Indudablemente obro así porque creo que es el comportamiento más respetuoso con la persona que me visita; pero no todo el mundo piensa como yo.
Los hay que tienen un concepto decimonónico de la hospitalidad y no aprueban que te vayas de su casa sin tomar un piscolabis. En estos casos, por no desairarlos, a veces sucumbes. Pero no puedes claudicar cuando tienes pendientes cincuenta visitas y en todas las casas van a tener la misma pretensión...

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