domingo, 18 de junio de 2017

La llegada de don Guzmán


Por los años de 1950, el veterinario titular de Mentiras a Porrillo cayó fulminado por un rayo; y para reemplazarlo, el Ministerio envió a don Guzmán.
El susodicho era treintañero, desgarbado y soltero; y esta última condición le supuso ser invitado a merendar a varias casas.
Dos solteronas sintieron renacer la ilusión: una lo llevó a visitar sus fincas en un cabriolé; y la otra le empezó a hacer un jersey.
El veterinario, apabullado con tanto mimo y halago, correspondió a todo el mundo con educación; pero no todo el mundo aceptó de buen grado lo que el hado había dispuesto...

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