sábado, 16 de enero de 2016
Una historia de amor, o Cómo escribir un “best seller”
Me gustaría escribir un superventas que me convirtiera en millonaria; pero no sé de qué. Me imagino que, para que fuera asequible a todo el mundo, tendría que contar la historia con frases cortas y sencillas; que me tendría que bastar con las trescientas palabras de uso común; que tendría prohibido matizar, y por tanto emplear el punto y coma..., pero lo que se me resiste es el género. Porque: ¿de qué lo escribo? ¿Pornográfico? Imposible; me lo impide el recato y el sentido del ridículo... ¿De intriga? Me da pereza... ¿Policíaco? Podría ser...
¡Ah! Ya sé... será romántica. Contaré la historia de amor de Ana y Manuel. El escenario donde se desarrollarán los hechos será Begur y sus calas; y el tiempo, por los años de 1970. La cosa tendrá morbo porque Manuel será miembro de una congregación; y Ana, hija de otro cofrade. Para que no falte de nada, añadiré más inconvenientes: barreras sociales, diferencia de edad, terceras personas (él tendrá novia)... ;y hasta creo que daría mucho juego un confesor entrometido.
Diré que nada más verse, él se prendará de ella y ella de él; y para ambos empezará la tortura de no poder llevar adelante su amor. Él se debatirá entre el deber y la pasión; entre lo moral y lo inmoral; entre la vida y la muerte...; y ella, con una mente más libre de prejuicios, irá del desconcierto a la frustración.
En mi libro también habrá un poco de erotismo. Vendrá dado por un viaje que realizarán los protagonistas a Barcelona; y durante el cual, como Manuel irá conduciendo, Ana le mondará la fruta y se la irá introduciendo en la boca. Y así, entre lametazo y lametazo, y habiendo dejado las disquisiciones y los remordimientos fuera del coche, a ambos les parecerá estar en el cielo.
Pero hete aquí que el confesor entrometido le conseguirá a Manuel un trabajo en Venezuela y lo mandará para allá. Unas noches antes, tumbados en la playa y contemplando las estrellas, los amantes se dirán adiós, mientras en el tocadiscos de un bar cercano suena “Dio come ti amo” de Domenico Modugno.
Amigos, sed benevolentes. He hecho el escrito deprisa y corriendo. Lo único que pretendo es haceros reír.
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