Estos son días extraños: uno no está aquí ni está allí; los conocidos están desperdigados; el calor no da tregua... Te asomas al Post y lo encuentras vacío; y esta falta de contenido a mi se me representa como una autopista oscura y sin coches, y con muchos espectadores en el arcén. Anoche, al grito de: “¡Os voy a contar mi vida!”, sentí un impulso irresistible de montarme en un Ferrari, y a 300 Km/hora dar una vuelta por mis 64 años de edad.
Hubiera sido una buena experiencia liberadora. Pero estoy segura de que, en los primeros kilómetros, un contratiempo (mi hermetismo patológico) me hubiera impedido continuar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario