¡Qué cantidad de Cármenes hay en España! En casi cada casa hay una por lo menos. Si en un lugar concurrido gritamos este nombre, seguro que volverán la cabeza dos o tres personas; y hoy, todos tenemos a quién felicitar.
El mogollón de Cármenes ya va teniendo una edad respetable porque es un nombre que se ponía cuando la natalidad era profusa; y de eso hace mucho tiempo. Ahora que los niños nacen con cuentagotas, casi no se aplica.
Carmen es un nombre rotundo y precioso que no se puede perder; y su belleza llega al súmmum cuando se acompaña de un apellido extranjero (pero aquí, por razones obvias, no es lo corriente).
Ahora me vienen a la cabeza un montón de personas que se llaman Carmen: hermana, cuñada, sobrina, amigas... y a todas quiero felicitar y desearles ventura.

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