sábado, 3 de septiembre de 2016

Cómo convertir un diccionario en una escarola


El diccionario es uno de mis libros favoritos. Excepto en el momento de escribir (entonces no lo utilizo para no resultar demasiado académica), el resto del tiempo no lo dejo descansar.
Lo consulto cuando veo u oigo una palabra nueva (así supe que cogitabundo significa muy pensativo); para comprobar que dos palabras son sinónimas (cocotología y papiroflexia); para cerciorarme de que determinado vocablo se escribe con hache y sin hache (harmonía y armonía); para escribir correctamente algún extranjerismo (windsurfing)...
Un día que debía tener calentura, le quité las tapas duras a mi diccionario y... ¡menudo golpe di! Fue como despojarlo de su exoesqueleto. Sus hojas empezaron a rizarse y ha quedado transformado en una escarola. No lo puedo utilizar.
Ahora necesito un diccionario en condiciones. Un diccionario con hojas lisas que se puedan separar. Sueño con él noche y día: me lo voy a comprar.

No hay comentarios: