sábado, 10 de septiembre de 2016

El Sombrajo de la Eduvigis


Este verano, cuando el sol daba de plano sobre el pueblo, mis amigas y yo nos juntábamos en El Sombrajo de la Eduvigis para tertuliar. Allí hacía fresco; y un día surgía un tema; y al siguiente otro...
Habitualmente tomábamos granizado, pero en una ocasión lo sustituimos por vodka con naranjada, y nos desinhibimos absolutamente.
Nos pusimos a hablar de requerimientos eróticos; y de un modo concreto, de los que habíamos recibido provenientes de otras féminas. Hicimos mención de los mensajes leídos en algunas miradas; de las proposiciones más o menos explícitas; de los planteamientos directos...
Convinimos en que habían sido experiencias halagadoras, aunque un tanto incómodas; y quedó claro que no podíamos habernos mostrado receptivas, porque nuestras ansias y anhelos iban en otra dirección.
Luego pasamos a hablar de hombres, y la sorpresa nos la dio Jacinta. Cuando iba por el tercer cóctel, nos confesó que a ella, quien de verdad la erotizaba, era Joan Crawford en “Johnny Guitar”.

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